sábado, julio 25, 2009

El Suicidio

Cuando muere alguien cercano a Usted, es difícil dejarlo ir. Si la muerte fue algo inesperado - como resultado de un accidente, por ejemplo - es aún mucho más difícil de aceptar. Cuando alguien elige terminar con su propia vida, aceptar su muerte puede parecer imposible.

Desafortunadamente, más gente que nunca antes está viviendo con la conmoción del suicidio. En los últimos 30 años los porcentajes de suicidios han aumentado considerablemente entre adultos, adolescentes y hasta niños. Los profesionales de la salud están considerando al suicidio adolescente como una epidemia.


¿Por qué ellos eligen morir?

Los médicos, los sacerdotes, psicólogos y las familias afligidas se hacen la misma pregunta: ¿Por qué hay tanta gente que está prefiriendo a la muerte por encima de la vida?

Algunos dicen que la vida se ha vuelto más complicada, especialmente para los adolescentes. Los adolescentes y los jóvenes adultos pueden sentir una presión abrumadora para ser excelentes, para competir, y para hacer su camino en lo que ellos ven es un mundo hóstil.

En realidad, las víctimas del suicidio frecuentemente son personas exitosas. Los estudios han demostrado que hay más suicidas entre los estudiantes que entre los que no lo son., y más suicidios en los colegios y universidades más prestigiosos que en otros establecimientos.

Un alarmante número de gente jóven hoy cree que no tienen ningún control sobre sus vidas. Un rabino, que ha escrito muchos libros sobre la muerte, dice que, recientemente cuando preguntó a un grupo de gente joven cuanto tiempo pensaban vivir, muchos de ellos respondieron que no pensaban pasar de los 21 años - a causa de las bombas nucleares.

Al mismo tiempo, muchas fuentes de seguridad en nuestra sociedad se han roto. Una gran cantidad de divorcios han quebrado los lazos familiares. La forma de vida no permite a los jóvenes desarrollar el sentido de tener raíces o de pertenecer a una comunidad. En estos días poca gente pertenece a alguna iglesia. En resúmen, los adolescentes del presente siente la presión, pero tienen pocos lugares a los cuales recurrir cuando la presión se hace abrumadora.

Reacciones ante el suicidio

Si alguien a quien usted conoce se ha suicidado, usted puede experimentar las reacciones normales frente al sufrimiento, pero intensificadas. Puede sentirse conmocionado. Puede sentirse adormecido, incapacitado de moverse o de hablar coherentemente. Esta conmoción es una manera natural de protegerse, de dejarlo aceptar lentamente lo que ha sucedido. Al principo usted puede negarse que su ser querido ha muerto. O que fue víctima de un suicidio. Es común para la familia y los amigos de la víctima de un suicidio insistir acerca de que la muerte fue un accidente, a pesar de que todas las evidencias indican lo contrario.

Usted puede sentirse enfadado. Puede pensar que alguien cercano a la víctima debería haber visto las señales de advertencia y prevenir el suicidio- amigos, padres, maestros, médicos, la pareja o cualquier consejero a quien la persona haya estado viendo. Puede sentirse muy enojado con la persona fallecida por haberse matado, diciéndose a usted mismo, “¿Porqué él o ella pudieron hacerme esto a mí?”.

Puede sentirse culpable por otra razón: si el desorden emocional de la víctima del suicidio volvieron a la persona díficil de manejar, usted puede tener un sentimento de alivio de que no tiene que preocuparse más por eso - y luego sentirse culpable porque “Yo quería que esto pasara”.

Puede sentirse muy triste o caer en una depresión profunda después del suicidio. Puede perder el apetito, tener dificultades para dormir o volverse irritable. Puede volverse obsesivo con la persona fallecida, recreando las circunstancias de la muerte una y otra vez en su mente. Incluso puede pensar que a veces ve o escucha a la víctima del suicidio.

Enfréntandose con el suicidio

Sufrir es difícil, pero es necesario. Es el proceso que nos permite aceptar y enfrentar a la muerte. Y es algo sobre lo cual usted deberá trabajar. Una de las mejores formas de comenzar este proceso de curación es asistiendo al funeral. El funeral confirma que ha ocurrido una muerte y permite a los dolientes reunirse y compartir su dolor mientras se dan apoyo emocional unos a otros.

Es muy importante que usted comparta sus lágrimas y hable acerca de sus sentimientos con los demás. Exprese su enojo, su culpa y sus temores. Sus amigos pueden sentirse torpes dando vueltas alrededor de usted porque no saben que decir. Dígales cuando quiera hablar acerca de la persona fallecida , y no tenga temor de usar la palabra “suicidio”. Es importante que todos aceptan lo que ha sucedido.

Eso incluye a los niños. Usted puede sentirse tentado de “proteger” a los niños ocultándoles el suicidio. No lo haga. Ellos escucharán acerca del tema en cualquier otro lugar y se sentirán peor que si usted se los hubiera contado. Simplemente explíqueles que algunas veces cuando la gente se siente muy infelíz, se matan a sí mismos. Hágales saber que el suicidio es un error, y que no tienen que preocuparse de que usted vaya a suicidarse cuando se sienta triste. Incluso puede descubrir que hablarlo con los niños lo ayuda a usted con su propio dolor.

Mientras tanto, si usted tiene un programa de actividades intenso, trate de aliviarlo. El dolor es estresante, y no necesita agregar el esfuerzo de tener que hacer demasiadas cosas. Encuentre tiempo para sentarse solo a pensar y poner las cosas en perspectiva.

Cuídese físicamente. Trate de comer bien, duerma lo suficiente y realice ejercicios. La actividad física puede auyudarlo a salir de la depresión y proveerlo de una fuente de escape para su energía emocional.

El dolor que procede al suicidio puede ser tan intenso que usted puede preguntarse si no estará necesitando ayuda profesional. Mientras que no hay un tiempo determinado para sufrir, si usted piensa que no lo está enfrentado bien, debería considerar la posibilidad de preguntarle a su sacerdote, al médico o al director del funeral para que le sugieran el nombre de un consejero. A parte de esto, usted puede descubrir que se está enfrentando a todo de una manera normal. Un consejero incluso puede derivarlo a un grupo de auto-ayuda para los sobrevivientes de los suicidas.

Finalmente, recuerde que, en algún momento su dolor disminuirá. Eso no significa que usted se olvidará de su ser querido. Simplemente significa de que usted ha aprendido a aceptar lo que pasó y a continuar con su vida.

Previniendo el suicidio

Los profesionales de la salud han hecho un descubrimiento inquietante en los últimos años: grupos de suicidas, cuando el suicidio de un joven conduce a los demás por el mismo camino. De alguna manera esto es entendible. Los adolescentes deprimidos tienden a juntarse, formando vínculos de desesperación. Cuando uno de ellos se suicida y de repente recibe atención como si fuera alguna clase de héroe trágico, lo demás pueden sentirse tentados de hacer lo mismo.

Si un adolescente se suicida, los padres de sus compañeros deberían estar alertas a las señales de advertencia suicida en sus propios hijos. Esta es una lista de los distintos comportamientos como signos de advertencia.

• Cambios visibles en los hábitos de alimentación y de sueño
• Un comportamiento violento o rebelde inusual
• Alejamiento de la familia y los amigos
• Huir lejos
• Aburrimiento persistente o dificultad para concentrarse
• Abuso de drogas o alcohol
• Un descenso en el rendimiento escolar
• Abandono inusual en su apariencia
• Cambios radicales en la personalidad
• Lamentos psicosomáticos
• Preocupación por lo temas de relacionados con la muerte
• Regalar sus pertenencias
• Hablar sobre el suicidio, incluso bromeando

Si usted reconoce estos signos en un joven, se sugiere que siga los siguientes pasos

• Escuche: No descarte los problemas del adolescente como algo sin importancia.
• Sea honesto: Si está preocupado, dígalo. Usted no va a encender pensamientos suicidas por hablar acerca de ello.
• Comparta sus sentimientos: Hágale saber al o a la adolescente que no está solo, que a veces todos nos sentimos deprimidos o tristes.
• Consiga ayuda: Busque un médico, un psicólogo o un profesional calificado para manejar el problema del suicidio. No espere hasta que eso pase.

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