domingo, septiembre 29, 2013

Nada Justifica dejar la Iglesia

DE Daniel Espinoza, Autor EN 4 comentarios


El presente tema de reflexión habla al respecto de cómo enfrentar el tema de aquellos católicos que se escandalizan y se alejan de la Iglesias por diferentes circunstancias por ejemplo la decisión que tomaron los obispos de argentina durante la dictadura militar.

Ningún católico tiene justificación o motivo para alejarse de la Iglesia en la conducta de otro católico, sea Obispo, sea Papa, sea sacerdote, sea su intimo amigo, no hay excusa alguna porque la Iglesia no es de los Obispos, la Iglesia no es de los sacerdotes, no es de las personas famosas dentro de la Iglesia Católica, no es ni siquiera del Papa, la Iglesia es de Cristo, recordemos este mensaje insistente del Papa Pablo VI con el cual inauguro su pontificado con una encíclica que se llamaba precisamente: Ecclesiam Suam (Su Iglesia), no la Iglesia de los Obispos, de Argentina, de Chile, de Perú, de Rusia, no la iglesia del Papa, no la iglesia mía o tuya, sino la Iglesia de Jesucristo. Entonces, la razón por la cual nosotros formamos parte de la Iglesia es porque Jesús nos ha redimido, ha creado este cuerpo místico suyo unido a la cabeza a través del bautismo y esa es nuestra partencia a la Iglesia, nuestra pertenencia a la Iglesia no es la afiliación a un club donde si la cabeza del club es alguien que a mí no me gusta me retiro del club, y si es que la cabeza del club es alguien simpático o carismático entonces sigo asociado al club.


No existe ninguna justificación en ninguna conducta censurable de un Obispo, de varios Obispos, de todos los Obispos, del Papa para poder justificar mi alejamiento de la Iglesia, mi instancia, miento mi enfriamiento, ninguna, porque la Iglesia es de Jesucristo y yo he sido convocado a formar parte de ella por el sacramento del bautismo y a seguir a Jesucristo dentro de la Iglesia, con o sin escándalos, con o sin buenos lideres, simplemente es una vocación personal.

Cuando yo me muera y me encuentre con Jesucristo y Jesucristo me pregunte: ¿Por qué no me seguiste? tú crees que va a poder ser una escusa decir: es que estos Obispos hicieron tal cosa políticamente, es que este cura insulto a mi esposa y se porto igual conmigo y me saco del grupo parroquial, no me quiso aceptar como ministro extraordinario de la comunión, este cura fue prepotente conmigo, estas monjas de mi colegio que me traumaron... tu crees que esto va a servir de justificación: Yo morí, di mi vida por ti, te convoque a la Iglesia a mí Iglesia, a mí comunidad, mediante el sacramento del bautismo te llame a la santidad, te di los dones a través de los sacramentos para que me siguieras, y la razón por la que no me seguiste es porque había un curita, o un Obispo o varios, o un Papa que no te gusto, nunca va a servir como justificación.

En consecuencia aquel que diga: Yo me he alejando de la Iglesia Católica por tal o cual decisión de los Obispos eso es mentira, se ha alejado de la Iglesia Católica porque se le dio la gana, ha decidido darle la espalda a Cristo, es más cómodo vivir como está viviendo y a encontrado una escusa o una justificación en el cura tal, en los Obispos tales, en las monjitas tales, es una justificación que no va a valer nada ante Dios, te lo puedo asegurar no va a valer nada. Y no porque lo digo yo, no porque yo ya he estado en el otro lado y se cómo juzga Jesucristo, no, es porque esta clarísimamente expresado en el Evangelio que es la razón por la cual uno se salva o no se salva.

Dicho esto nosotros tenemos que reconocer que muchas autoridades de la Iglesia efectivamente han sido motivo de escándalo, pero cuando hablamos de motivo de escándalo hay que distinguir dos cosas muy claras, uno es el escándalo producido por el pecado y otro muy distinto producido por el error. El producido por el pecado es cuando nosotros vemos a sacerdotes, religiosas, religiosos, Obispos, Papas, que tienen conductas de vida escandalosa que son claramente pecaminosas, que viven en contra de los principios de la vocación a la cual se han consagrado. El Papa Alejandro VI por ejemplo, El Papa Sixto que arma a sus grandes batánales y que construyo un puente en Roma simplemente para que una de sus amantes no tuviera que caminar hasta otro puente que quedaba más lejos, imagínense la motivación para construir un puente, esos si son escandalosos por el pecado, y sin embargo, como explicaba al comienzo, ni siquiera esos escándalos son justificación para que una persona pierda su fe, por el contrario el hecho de ver que la Iglesia sigue adelante a pesar de sus líderes de conducta escandalosa, tiene que convencernos que es el espíritu santo quien guía a la Iglesia y que es la Iglesia de Jesucristo (Ecclesiam Suam) y no de ese Papa o de esos Obispos.

Ya cuando el General Nazi le decía al Arzobispo de Berlín durante el régimen de Hitler que uno de sus planes era acabar con la Iglesia Católica, el Cardenal Arzobispo de Berlín le contesto: Pues buena suerte, porque ni nosotros hemos podido. Haciendo referencia a los escándalos de las autoridades de la Iglesia han sido capas de terminar con la Iglesia Católica, entonces una vez más no es justificación los escándalos pecaminosos de los líderes de la Iglesia para alejarse de la Iglesia, son dolorosos y hieren a muchas personas escandalizan a los débiles, como dice San Pablo: pero nuestro deber es animar a los débiles, la Iglesia es de Jesucristo, no es de estas personas que te están escandalizando, pero como te decía además, una cosa muy distinta es esta de el escándalo producido por el pecado que el escándalo producido por el error.

Existen personas que efectivamente dicen: Yo creo que el papel de los Obispos Argentinos durante la dictadura militar fue vergonzosa y fue escandalosa porque no hablaron acerca de las violaciones y las desapariciones. También mucha gente dice que lo Obispos chilenos que actuaron de una manera distinta al episcopado argentino los escandalizaron porque tomaron una posición política que revelaba intereses de carácter político y no una preocupación pastoral, en consecuencia resulta completamente discrepante las razones por las cuales una persona se  pueda sentir escandalizada, por qué, porque cuando entramos en el terreno político las probabilidades de error son muy grandes, cuantas personas hoy en día critican a los Obispos cubanos, uno porque se meten demasiado en política y otro porque no son unos leones que denuncian todas las violaciones de derechos humanos, existen opiniones discrepantes. Lo que nadie sabe es que los Obispos tienen que tomar decisiones muchas veces instantáneas frente a dificultades que los demás no comprenden.

Nosotros no tenemos derecho de juzgar muchas decisiones de los Obispos porque la cantidad de elementos que tienen que tener en cuenta es increíble: el bien de las almas, evitar el escándalo, mantener la libertad de la Iglesia, mantener los derechos de los católicos, mantener las posibilidades de la Iglesia de seguir anunciando el Evangelio, existen una cantidad enorme de circunstancias y que además tienen que ser resueltas ya, tienen que tomar decisiones ya, de hacer o no hacer ya, tú crees que tienen tiempo de pensar como los va a juzgar la historia dentro de cincuenta años. Tú tienes derecho a tu propia opinión, tu puedes pensar: estos Obispos de este episcopado actuaron bien, actuaron mal, actuaron ejemplarmente, se equivocaron, tú tienes derecho a tu propia opinión, a lo que no tienes derecho es a juzgar sus conciencias y decir que porque tú discrepas de la manera como ellos decidieron que ellos son unos miserables, que son censurables, humanamente hablando. Porque todos nuestros Obispos en estos años hacinados de dictaduras militares o de tiranías en Cuba, en Chile o en Argentina, tuvieron vidas ejemplares, y en consecuencia tú no puedes decir: me escandalizaron por su vida pecaminosa, tu discrepas y tienes derecho a discrepar si es que discrepas, o estás desacuerdo a lo que decidieron los Obispos, pero ten en cuenta dos cosas: uno no tienes derecho a juzgar sus conciencias aún aviándose equivocado porque cometieron un error no un pecado, y porque cometieron un error de buena fe, honestamente decidiendo en base a los criterios que tenían , y en segundo lugar incluso si sus decisiones equivocadas tuvieran consecuencias graves, tú no puedes justificar tu alejamiento de la Iglesia, o tu enfriamiento en tu relación con Jesucristo por la decisión equivocada que muchas personas tomaron o una persona tomo, no hay manera de justificar.

Reflexión de: Alejandro Bermúdez

¡Consuela a Mi Pueblo! Blog
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4 comentarios:

  1. Hola Daniel, paso a visitarte y a saludarte por el post con el cual comparto totalmente.
    Saludos.

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  2. Es cierto, nada, absolutamente nada justifica abandonar la Iglesia. Las madres no deben de abandonarse jamás.
    Un saludo en Cristo

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  3. Thanks for the information and for sharing your knowledge.
    attorney car accidents

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