domingo, junio 20, 2010

Concédeme un corazón simple y sencillo

La vida de la Virgen Maria fue una vida dura y sacrificada por lo pobre y humilde, carente de muchas comodidades. Su casa era de la más sencillas de la pobre ciudad de Nazaret. Los elementos que disponía eran lo más rudos, y primitivos, ésa fue la vida que llevó Maria y ése el ambiente que la rodeó.
Nuestra vida, por ser cristiana, debe señalarse por la sencillez y la humildad, rehuyendo todo lo que sea lujo y ostentación y exceso de comodidad.

Nuestras Señora de la pobreza y humildad, concédeme un corazón simple y sencillo y ayúdame a rehuir el lujo, oa ostenta-ción y la comodidad.
La vida de la Virgen fue también una vida muy dolorosa y con circunstancias muy amargas: vio a su Hijo nacer en una cueva de animales, lo vio perseguido a muerte ya en su niñez, tuvo que huir a Egipto para salvarlo y lo vió despues en su vida publica desconocido, rechazado, perseguido, calumniado, tomado preso, condenado a muerte, clavado en la cruz, muerto y escarnecido...

La vida del cristiano también se desarrolla a veces en circunstancias muy dolorosas, pero sabiendo que la misma Madre de Dios conoció las lagrimas y sufrió tanto en su vida,  le otorga fuerzas para llevar el dolor en paz y aún con alegria.  
 
Maria, ven y danos la alegria;
que nace de la fe y del amor,
el gozo de las almas que confian
en medio del esfuerzo y del dolor.

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