sábado, mayo 08, 2010

Heroínas ocultas

Hablar de festejar el día de las Madres tiene implicaciones emocionales y contradictorias, todos tenemos o hemos tenido madre.

Independientemente de que muchas mujeres aparte de considerar importante este día por ser hijas, también son madres, y eso hace que cambie totalmente la percepción que tenemos de este festejo. Me gustaría hablar en especial de aquellas madres que por alguna circunstancia especial y diferente, han tenido que ejercer este rol sin ningún apoyo más que sus propios recursos emocionales, físicos y económicos por no contar con un compañero que apoye y contribuya en la formación de los hijos.

Este caso es muy común en México, y cada vez se incrementa por diferentes razones como ser madre soltera, divorciada, viuda, abandonada o embarazada sin su consentimiento, como es la violación.


Algunas mujeres enfrentan la vida desde la soledad y el aislamiento emocional por no pertenecer al grupo de las "bien casadas".

La responsabilidad de tener hijos que educar, sostener física o emocionalmente, guiar y solventar económicamente una familia, cambia totalmente los planes añorados y soñados por muchos años.

Ninguna mujer en su niñez o adolescencia soñó con tener una familia bajo su responsabilidad total y absoluta, con esto no me refiero al sustento económico solamente, sino al enfrentar una realidad más cruda y sobrecargada de responsabilidades que es la de enfrentar una sociedad llena de prejuicios ante la madre sin pareja y el rechazo que se enfrenta ante dicha situación. A ellas se les considera mujeres en desventaja, y muchas veces de dudosa reputación.
La sociedad no sabe que muchas mujeres sufren angustia, depresión, desesperación e incertidumbre ante la sobrecarga de responsabilidades que implica sacar a los hijos adelante para asegurarles un mínimo de bienestar.

Las predicciones que se especulan con respecto a este tipo de madres son negligencia e irresponsabilidad en la casa por miedo a enfrentar dicha responsabilidad, abandono de los hijos por tener que trabajar, un futuro incierto para los hijos y fracaso seguro en la vida adulta de los mismos.
Se ha podido constatar que ante dichas situaciones, las familias se ven obligadas a utilizar todos los recursos internos con los que cuentan, esto ayuda a fortalecerse sin importar la situación. Así cada miembro aprende a ser responsable con las limitantes únicas de su propia familia.

Las madres se retan a sí mismas para desempeñar una mejor función, sabiendo que no pueden dividir o compartir la responsabilidad y carga que implica la educación y formación de los hijos.

Nos encontramos con mujeres que enfrentan sus temores trabajando dentro y fuera de la casa, que deciden esforzarse más en la educación de sus hijos y que el poco tiempo que tienen para ellos lo sobrevaloran sabiendo que no pueden desperdiciar ni un minuto.

Se está pulverizando la creencia de que todos los hijos formados sin el padre, ya sea por negligencia o circunstancias especiales, están predestinados al fracaso.

A esas madres son las que les rendimos un tributo especial en este mes, a las que enfrentan su papel sin abdicar o renunciar a él. A las que silenciosamente son madres día con día, mujeres que no necesitan que se les recuerde y se les festeje sólo una vez al año, para ellas todos los días son Día de las Madres.

Escribo este artículo en nombre de ellas sabiendo que este espacio sería insuficiente para incluirlas a todas. Recordar este día es para sentirse orgullosas y fuertes, sabiendo que han hecho bien su trabajo, cada quien con sus propios recursos, pero todas con la misma certeza de que con reconocimiento o sin él están cumpliendo con algo que las hace ejercer una de las mejores profesiones que existen, saber que en esta vida pasaron y dejaron huella de su existencia en su propia descendencia.

A ellas y a todas las madres, mi más sincero reconocimiento por permitir el milagro de la reproducción, independientemente de las condiciones en que éste se haya dado. Y a las heroínas sin nombre, mi más honesta admiración por su valor y dedicación en la tarea asignada que tan valerosamente realizan, el milagro de ser madres.


Lic. Martha Sáenz
Psicóloga Clínica
Life Coach
Hipnosis Clínica
(81) 83 46 87 28  
www.marthasaenz.com

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