jueves, marzo 11, 2010

Una cosa importante

Jeremías 7, 23-28
Esto dice el Señor: "Esta es la orden que di a mi pueblo: Escuchen mi voz, y yo seré su Dios y ustedes serán mi pueblo; caminen siempre por el camino que yo les mostraré, para que les vaya bien".

Pero ellos no escucharon ni prestaron oído. Caminaron según sus ideas, según la maldad de su corazón obstinado, y en vez de darme la cara, me dieron la espalda, desde que sus padres salieron del país de Egipto hasta hoy.

Yo les envié a mis siervos, los profetas, un día y otro día; pero ellos no los escucharon ni les prestaron oído. Endurecieron su cabeza y fueron peores que sus padres. Tú les dirás, pues, todas estas palabras, pero no te escucharán; los llamarás y no te responderán. Entonces les dirás: 'Este es el pueblo que no escuchó la voz del Señor, su Dios, ni aceptó la corrección. Ya no existe fidelidad en Israel; ha desaparecido de su misma boca' ".

Meditatio
El reproche y lamentación de Dios no sólo fue para el pueblo de Israel, sino para todos aquellos que todavía hoy continúan cerrando su corazón a su amor y a sus enseñanzas. Dios continúa mostrándonos su amor e invitándonos a vivir en comunión con Él, a tenerlo verdaderamente como Dios, y no como un ídolo inerte. Lo hace y ha hecho a través de los sacerdotes, de nuestros padres, de muchos de nuestros amigos. Pensemos por un momento, ¿cuál ha sido nuestra respuesta a este amor ilimitado e infatigable de Dios por nosotros?

Aprovecha este tiempo para volverte al Señor, para responder con más generosidad a sus mandamientos, para crecer en el amor a tus hermanos, para ser más de él.

Oratio
Cuántas veces, Señor, me has buscado y cuántas veces yo he hecho oídos sordos a tu llamado. Perdóname, Dios mío, por tanta dureza de mi parte, perdona mi ignorancia y necedad al no escuchar tus invitaciones a la vida bienaventurada que me ofreces.

Sin embargo, Señor, hoy me rindo ante ti para decirte que escucharé tu voz cada día en tu Palabra, y andaré según el camino que a través de ella me indiques para que en todo me vaya bien.

Operatio
Hoy Señor, renuncio a caminar según mi propio modo de pensar, y renuncio a la obstinación de mi corazón, y en vez de ello, Señor, te pido que me des tu corazón. El día de hoy tendré un tiempo a solas con Dios, para expresarle todo lo que he perdido por vivir fuera de él y durante ese tiempo haré un compromiso de corazón con él para serle fiel de hoy en delante.

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