sábado, febrero 27, 2010

Recursos para la Cuaresma 4 de 5

Ayuno, ¿para qué?
Parte 4 de 5
Recuerden, hermanos, que la vida nos presenta muchas comodidades y distracciones, pero aquel que te llamó también te dará las herramientas para seguirlo, el ayuno es una de ellas, practícalo por amor.

4. El ayuno nos permite descubrir nuestro pecado.
En el Antiguo Testamento Dios le pidió al Pueblo que apartaran un día al año —el Día de Expiación— para auto-examinarse en su estado espiritual;


para no engañarse, y descubrir que sólo él es Señor y, ante esto, doblegarse y pedir perdón de los pecados (Lev 23, 27).

Cuando ayunamos, la luz del Espíritu viene a nuestro corazón y descubrimos nuestra miseria; la debilidad que el ayuno produce nos hace reconocer nuestra miseria, nuestra fragilidad, la necesidad de Dios. Esto nos lleva a pedir su ayuda y su fuerza, a convertirnos en dependientes de su amor y poder. Jesús nos los decía “sin mí nada pueden hacer” (Jn 15, 5).

Consideraciones generales al ayunar
A lo largo del día y en medio de tus actividades puedes realizar el ayuno. Sigue lo más que puedas estas recomendaciones cuando ayunes y cuenta con nuestra oración.
• Escoge el momento. Dentro de tus posibilidades, procura hacerlo en días que no tengas muchos compromisos y en lugares donde no haya muchas distracciones, sobre todo si vas a hacer ya un ayuno más severo (Mt 6, 6).


• Establece la duración. Dependiendo de tus compromisos y la práctica que ya tengas en este ejercicio o lo que Dios te dirija. Sólo recuerda que: Dios está más interesado en la actitud de tu corazón que en la duración del ayuno. Dios no va a contestar tus oraciones dependiendo de la cantidad que ores, sino de qué tan sinceramente ores. Lo mismo se aplica al ayuno (Mt 6, 7-8).
Factores que impiden ayunar a los cristianos
No dejes que la rutina o las tentaciones te haga abandonar el ayuno. Te propongo algunas ideas para que las superes si alguna de ellas llega a afectar tu vida.
- Las adicciones que han invadido a la comunidad. Hay muchas sustancias aceptadas socialmente que producen de una ligera a moderada dependencia. Este tipo de sustancias a veces se les clasifica como drogas blandas. Los cristianos que no pueden dejar de fumar, tomar calmantes, tomar bebidas con alcohol, necesitan ayunar para romper estas cadenas. Sin embargo, las personas acostumbradas a dichas sustancias suelen sufrir malestares físicos durante el ayuno y por eso lo abandonan. Recordemos que Jesús nos dijo que era necesario tomar la cruz (Mt 16, 24).
Sigue de la mano de todos los santos que descubrieron la riqueza de esta práctica, verás en poco tiempo resultados: venciendo la tentación y teniendo una comunión más plena con Dios.

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