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Nuevo Blog ¡Consuela a mi Pueblo!

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Amigos: Quiero compartirles la noticia de que hace unos días vi la necesidad de crear un nuevo blog dedicado unicamente a la consolación de Dios a su Pueblo y ya no tanto a la formación misionera. El blog fue titulado ¡Consuela a mi Pueblo! y esta ubicado en la siguiente dirección: http://www.consuelaamipueblo.blogspot.com   ¡Consuela, consuela a mi pueblo! (Is 40,1) es una palabra que comienza con un verbo imperativo, porque es un grito, es una urgencia, es una llamada, que nos interpela a realizar el mayor y primer servicio que podemos darle a una persona humana: ¡el de dejarle a Dios en el corazón!; porque cualquiera que sea su circunstancia vital si tiene a Dios en su vida todo lo podrá en aquel que lo conforta. (Flp 4,13) Ayudame a que el Evangelio de la Consolación de Dios llegue a muchos corazón. Nuestro apostolado será compartir contigo una reflexion que nos recuerde cuan grande y personal es el amor de Dios por cada uno de sus hijos, en est...

San Vicente de Paúl

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Nadie nace santo, nadie nace seguidor de Jesucristo. Tampoco Vicente de Paúl nació santo. En abril de 1581, en el pueblo de Pouy al sudoeste de Francia, vino al mundo. No experimentó la extrema miseria pero sí una dura pobreza y un arduo trabajo. Tuvo el privilegio de estudiar y, para tener un ingreso, ayudó a otros alumnos. Se ordenó sacerdote en 1600. Tenía un proyecto centrado en sí mismo y gastó varios años de su vida tratando de realizarlo. El Señor es paciente y esperaba una respuesta valiente y generosa. ¿Se la dará Vicente?

Quien ha enontrado un amigo (Si 6, 14-17)

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Esta publicación se las dedico al grupo "Agua Viva", y a todos mis amigos que a lo largo de mi vida me han llevado hasta Dios. Mi intensión no es ponerlos a leer un rollo, si no que se lleven algo bonito de lo que a mi me han compartidos otros amigos... Dos siglos antes de Cristo, Jesús, hijo de Sirac, escribió este libro que es una síntesis de las tradiciones y de las enseñanzas de los «sabios». En el capítulo 6 de Sirácides, versiculos del 14 al 17 dice:

¡Me amó y se entregó por mí! Ga 2, 20b

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Este versículo escrito por San Pablo Apóstol que esta en la Carta a los Gálatas en el capítulo 2, versículo 20. dice: "Esta vida en la carne la vivo en la fe en el hijo de Dios que me amó y se entregó por mí". Vamos a  recordar un poco quién era y que hizo Saulo de Tarso antes de que Jesús lo visitara y lo nombrara Pablo.

Jn 20, 11-18 "Mujer, ¿por qué lloras?"

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A María la llamaban Magdalena porque venía de un pueblecito de Galilea llamado Magdala. Ella ha sido identificada como una mujer pecadora según el Evangelio de Lucas (Lc-8,2) y (Lc 7,36-50), pero el mismo Lucas relata que Jesús le hizo saber que sus pecados fueron perdonados. Es muy importante destacar, que ella acompaño a Jesús, lo atendió, lo escucho, le llegó al corazón y el mismo Jesús se enterneció con Maria Magdalena.

La Mujer Cananea: La sabiduría, el discernimiento, la humildad y la fe ( 2 Cor 6: 16-18 y 7:1; Mt 15: 21-29)

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El motivo de esta reflexion nace de la siguiente promesa que nos hace Jesús : "Pide y se te dará, Busca y encontraras, Llama y se te abrira". Pero cómo hay que pedir, pedimos la paz para México, para el mundo, para tu familia, pedimos dignidad, trabajo, justicia, prosperidad... ¿Cómo hay que pedir?. Hay muchos ejemplos en la escritura de cómo hay que pedir, uno de mis preferidos es el de esta mujer extranjera "La Cananea". Y el evangelio de San Mateo nos la presenta como un modelo de petición, de busqueda, de llamado. Es un hermoso texto de cómo hay que pedir, cómo hay que llamar, cómo hay que buscar a Dios y cómo hay que buscar la paz y todo eso que necesitas, tú y tu familia.

El ayuno, necesario para creer

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Muchos bautizados no comprenden el valor del ayuno, no saben para qué ayunar y por qué ayunar. Algunos, porque ni siquiera conocen qué enseña el Evangelio y la Iglesia sobre el tema. Otros, porque han dejado la propia fe en el armario del pasado. Otros, simplemente, porque ven el ayuno como algo que va contra los propios gustos, contra la “realización personal”. Mientras no se produzca un despertar religioso en muchos corazones, el ayuno seguirá en el olvido. O será vivido, entre quienes desean “cumplir” y obedecer lo que pide la Iglesia, con rutina, con fastidio, como una norma del pasado que se soporta con la esperanza de que pronto termine la Cuaresma y llegue la Pascua.