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Quien ha enontrado un amigo (Si 6, 14-17)

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Esta publicación se las dedico al grupo "Agua Viva", y a todos mis amigos que a lo largo de mi vida me han llevado hasta Dios. Mi intensión no es ponerlos a leer un rollo, si no que se lleven algo bonito de lo que a mi me han compartidos otros amigos... Dos siglos antes de Cristo, Jesús, hijo de Sirac, escribió este libro que es una síntesis de las tradiciones y de las enseñanzas de los «sabios». En el capítulo 6 de Sirácides, versiculos del 14 al 17 dice:

¡Me amó y se entregó por mí! Ga 2, 20b

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Este versículo escrito por San Pablo Apóstol que esta en la Carta a los Gálatas en el capítulo 2, versículo 20. dice: "Esta vida en la carne la vivo en la fe en el hijo de Dios que me amó y se entregó por mí". Vamos a  recordar un poco quién era y que hizo Saulo de Tarso antes de que Jesús lo visitara y lo nombrara Pablo.

Jn 20, 11-18 "Mujer, ¿por qué lloras?"

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A María la llamaban Magdalena porque venía de un pueblecito de Galilea llamado Magdala. Ella ha sido identificada como una mujer pecadora según el Evangelio de Lucas (Lc-8,2) y (Lc 7,36-50), pero el mismo Lucas relata que Jesús le hizo saber que sus pecados fueron perdonados. Es muy importante destacar, que ella acompaño a Jesús, lo atendió, lo escucho, le llegó al corazón y el mismo Jesús se enterneció con Maria Magdalena.

La Mujer Cananea: La sabiduría, el discernimiento, la humildad y la fe ( 2 Cor 6: 16-18 y 7:1; Mt 15: 21-29)

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El motivo de esta reflexion nace de la siguiente promesa que nos hace Jesús : "Pide y se te dará, Busca y encontraras, Llama y se te abrira". Pero cómo hay que pedir, pedimos la paz para México, para el mundo, para tu familia, pedimos dignidad, trabajo, justicia, prosperidad... ¿Cómo hay que pedir?. Hay muchos ejemplos en la escritura de cómo hay que pedir, uno de mis preferidos es el de esta mujer extranjera "La Cananea". Y el evangelio de San Mateo nos la presenta como un modelo de petición, de busqueda, de llamado. Es un hermoso texto de cómo hay que pedir, cómo hay que llamar, cómo hay que buscar a Dios y cómo hay que buscar la paz y todo eso que necesitas, tú y tu familia.

El ayuno, necesario para creer

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Muchos bautizados no comprenden el valor del ayuno, no saben para qué ayunar y por qué ayunar. Algunos, porque ni siquiera conocen qué enseña el Evangelio y la Iglesia sobre el tema. Otros, porque han dejado la propia fe en el armario del pasado. Otros, simplemente, porque ven el ayuno como algo que va contra los propios gustos, contra la “realización personal”. Mientras no se produzca un despertar religioso en muchos corazones, el ayuno seguirá en el olvido. O será vivido, entre quienes desean “cumplir” y obedecer lo que pide la Iglesia, con rutina, con fastidio, como una norma del pasado que se soporta con la esperanza de que pronto termine la Cuaresma y llegue la Pascua.

San Valentín: Amor, fidelidad y lealtad

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Mártir en Roma a finales del siglo III. Entre el pueblo, el día de San Valentín está considerado como «día de la suerte», sobre todo en Alemania; y en Francia, Bélgica, Inglaterra y especialmente América, como «día de los enamorados», en que éstos se hacen promesas, felicitaciones y regalos. Esta costumbre y aquella supersticiosa idea, obedecen a diversos orígenes folklóricos y también al prestigio popular del Santo como milagrero. — Fiesta: 14 de febrero. El árbol maravilloso del Cristianismo necesita siempre del riego fertilizante de la sangre de los mártires. Árbol que brotó de las ondas de un manantial divino en la cima del Calvario, sus primeros brotes adquirieron vigor y frescura en las rojas oleadas que alzaron las persecuciones de los primeros siglos de la Iglesia.

Despertar y cambiar

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A veces nuestra vida está tan sumergida en la mediocridad, el egoismo y la comodidad, que sólo un terremoto podria despertarnos y cambiarnos. Por eso el Espiritu Santo puede permitir algún terremoto para que nos decidamos a vivir en serio. Ese es el sentido de algunos textos Biblicos, que parecen de terror, pero que en realidad nos quieren decir que, si no aceptamos la vida nueva del Espiritu y nos aferramos a seguridades de este mundo, llegará un momento que esas seguridades van a caer destruidas. Pero la Palabra de Dios en realidad quiere consolarnos, porque nos dice que eso no será nuestra ruina sino nuestra liberación.